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Boletín 2017

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EN MISA, CUANDO TENEMOS QUE ESTAR DE PIE ?

Decir que sobre la celebración de la santa misa según el misal de Pablo VI, hay dos documentos que entiendo fundamentales. Uno es la “Instrucción general del misal romano”, y el otro la instrucción “Redemptionis Sacramentum”. No son documentos excesivamente largos, y además no tienen nada de farragosos. Se entiende todo perfectamente.

En concreto, sobre las posturas de los fieles en la celebración de la eucaristía, hay que leerse el número 43 de la Instrucción general del misal romano que lo explica perfectamente. Otra cosa es que también en este punto se hayan ido colando pequeños vicios que al final resulta muy difícil extirpar (que no imposible).

No son cosa baladí los gestos y posturas corporales, porque el ser comunidad también requiere que en lo externo se viva una cierta uniformidad. Por eso que cada cual se siente o levante cuando le plazca, responda o no según sus apetencias o entre y salga de la misa cuando quiera no deja de ser una forma de despreciar el sentido de la celebración. Ser comunidad también en se nota en la unanimidad de los gestos externos.

Esto dice exactamente la Instrucción general del misal romano sobre gestos y posturas corporales:

43. Los fieles están de pie desde el principio del canto de entrada, o bien, desde cuando el sacerdote se dirige al altar, hasta la colecta inclusive; al canto del Aleluya antes del Evangelio; durante la proclamación del Evangelio; mientras se hacen la profesión de fe y la oración universal; además desde la invitación Oren, hermanos, antes de la oración sobre las ofrendas, hasta el final de la Misa, excepto lo que se dice más abajo.
En cambio, estarán sentados mientras se proclaman las lecturas antes del Evangelio y el salmo responsorial; durante la homilía y mientras se hace la preparación de los dones para el ofertorio; también, según las circunstancias, mientras se guarda el sagrado silencio después de la Comunión.
Por otra parte, estarán de rodillas, a no ser por causa de salud, por la estrechez del lugar, por el gran número de asistentes o que otras causas razonables lo impidan, durante la consagración. Pero los que no se arrodillen para la consagración, que hagan inclinación profunda mientras el sacerdote hace la genuflexión después de la consagración.

¿Vicios adquiridos? Básicamente dos.

Uno de ellos, el permanecer sentados hasta el inicio del prefacio, cuando el pueblo debe levantarse en el “orad hermanos para que este sacrificio…”. Sin embargo es muy fácil de arreglar. Basta en ese momento que el sacerdote haga un ligero gesto con la mano invitando a ponerse en pie y en pocas semanas la gente lo aprende.

El otro vicio, lo de no arrodillarse en la consagración. Lo que es un gesto de adoración, hay quien lo identifica como una humillación, y dicen que como tienen la dignidad de hijos que de arrodillarse nada. Pues qué bien. Tan vicio que hay parroquias que carecen de reclinatorios. Debe ser que el párroco es tan democrático que prohíbe arrodillarse por sus narices. Las cosas de la libertad. Este tiene peor arreglo. Porque los que se quedan de pie por ignorancia aprenden y sin problemas. Lo malo son los que han decidido que no se arrodillan “por principio". En esto las religiosas “modernas” son irreductibles: antes muertas que de rodillas.

Sobre vicios y errores en la celebración, a veces sin mala voluntad, la lectura de la instrucción “Redemptionis Sacramentum” no tiene precio.

 

ERRORES MAS FRECUENTES COMETIDOS EN MISA

ERRORES MÁS FRECUENTES COMETIDOS ENLA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

Esta es una breve relación sin ánimo de ser exhaustivos de aquellos errores o costumbres más comunes cometidos durante la celebración eucarística que no se ajustan a las normas litúrgicas con el único ánimo de ayudar a corregirlos en lo posible teniendo presente que lo más importante en la Eucaristía es, como no puede ser de otro modo, la participación en ella con un corazón devoto y fraterno y que los errores citados no son de bulto ni anulan por supuesto la validez del acto sacramental. No obstante no deben menospreciarse las normas litúrgicas ya que toda la liturgia está llena de símbolos y significados que si se pierden convertirían la acción litúrgica en pura escenografía.

A) POR PARTE DE LOS FIELES:

Leer la Monición inicial (cuando lo hace una persona distinta del presidente especialmente un laico) antes de entrar el celebrante al presbiterio o durante la procesión inicial. El momento adecuado de pronunciarla es tras el saludo inicial del presidente a la Asamblea.

Acabar las lecturas diciendo “Es palabra de Dios” en vez de “Palabra de Dios” (también el sacerdote lo hace a veces).

Los lectores deben omitir la frase “Primera o Segunda Lectura” y pasar directamente a decir de quién está tomada la Lectura sin más. De igual modo no debe decirse “salmo responsorial” sino pasar directamente a la lectura de los salmos.

Omitir la reverencia o hacérsela al sacerdote en vez de al altar cuando suben a realizar alguna lectura o para la Oración de los fieles.

Permanecer sentados durante la oración sobre las ofrendas. Es el momento más importante de esa parte de la Misa y todas las oraciones de la Misa se deben oír y responder de pie, que es la actitud propia del orante y del pueblo en marcha y dispuesto. La costumbre de oír sentados esta oración está generalizada y es de difícil desarraigo.

Permanecer de pie durante el momento de la consagración (aunque por razones de edad, incomodidad del lugar, masificación u otras causas se puede permanecer de pie). En cualquier caso la Iglesia nos pide una actitud y postura común como símbolo de unanimidad.

Recitar junto con el sacerdote la doxología final que cierra la Plegariaeucarística (Por Cristo, con Cristo, etc.). El pueblo debe limitarse a responder AMEN como rúbrica y asentimiento de todo lo anterior. No es un AMEN corriente sino un AMEN de compromiso, de afirmación, que ratifica por el pueblo lo sucedido en el altar.

Leer la Oración de los Fieles desde el Ambón. El Ambón está reservado a la Palabra de Dios y ni la homilía ni la Oración de los Fieles es Palabra de Dios. No obstante se puede hacer desde allí siempre que no haya otro lugar adecuado ya que aunque no es su sitio preferente tampoco la OGMR lo excluye taxativamente (OGMR 309).

Dar golpes triples con el incensario ya que siempre deben ser dobles. Esto es extensible al sacerdote cuando usa el incensario.

Cuando se comulga en la mano la Sagrada Forma se ha recibir con la palma de la mano izquierda abierta y cogerla con la derecha para llevarla a la boca, no tomarla directamente de manos del sacerdote. El símbolo consiste en que es un don que se recibe (lo anterior no excluye otras formas como la de tomar cada fiel su Pan y mojarlo en el Vino o fórmulas parecidas dependiendo del carácter de la celebración).

Para finalizar diremos que en la procesión de las ofrendas se deberían llevar al altar sólo objetos que sean donaciones para el servicio del mismo o regalos para los pobres (por ejemplo el resultado de la cuestación hecha entre los fieles o flores) aunque se ha puesto de moda llevar al altar todo tipo de objetos, lo cual puede justificarse pastoralmente pero sin abusos. Lo primero que debe llevarse siempre es el Pan y el Vino.

B) POR PARTE DEL SACERDOTE:

Predicar desde el ambón. Es preferible hacerlo desde otro lugar más adecuado aunque no está prohibido si no hay otro lugar elegible.

Lavar los vasos sagrados (ablución) después de la comunión en el altar. Debe hacerse o bien al acabar la Misa o discretamente en la credencia. La ablución no tiene ningún valor litúrgico y por eso se prefiere fuera del altar ni es preciso que la haga el Presidente, más bien es competencia de diáconos o acólitos. Debe hacerse sólo con agua.

No mirar hacia el ambón cuando se está proclamando el Evangelio por el diácono o bien por otro concelebrante diferente del Presidente. Todos los que permanecen en el altar deben girarse ligeramente y mirar al Ambón mientras se proclama el Evangelio. El protagonismo está en ese momento en la Palabra.

Disponer el altar lleno con los objetos precisos para la celebración eucarística para “tenerlo todo a mano” por comodidad (vinajeras, cáliz, misal, patena, etc.). El altar debe permanecer lo más escueto posible y colocar sobre él los objetos según se vayan necesitando, retirándolos cuando dejan de usarse. A veces cuesta distinguir al sacerdote tras la cantidad de objetos allí depositados, a los que a veces se suman floreros con ramos de flores y velas en candelabros.

“Inventarse” textos con las oraciones de la Misa, especialmente en la Plegaria eucarística, alegando razones pastorales de difícil justificación. Además de estar expresamente prohibido no hay mejor pastoral que una Liturgia bien hecha.

 

ARRODILLARSE

Arrodillarse: La postura de reverencia en la que se incan las rodillas.

Cuando arrodillarse durante la Misa
¿Cuales son las normas para arrodillarse durante la Santa Misa? ¿Hay variaciones en diferentes paises?
La norma universal está en las Intrucciones Generales del Misal Romano, No. 43. Requiere que los fieles se arrodillen durante la consagración, desde la epiclesis hasta la aclamación después de la consagración. 

Hay circunstancias en que está permitido permanecer de pié durante la misa. Ejemplo: Enfermedad; en Misas con numerosa asistencia donde las condiciones no hacen factible el arrodillarse. 

Los obispos tienen la autoridad para hacer algunas adaptaciones. 

Opción de arrodillarse al comulgar.

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Protocolo Nº 1322/02/L, Roma, 1º de Julio de 2002 instruye sobre este tema: Ver este documento completo y otros relacionados>>>

Aún en aquellos países donde esta Congregación ha aprobado la legislación local que establece el permanecer de pie como la postura para recibir la Sagrada Comunión, de acuerdo con las adaptaciones permitidas a las Conferencias Episcopales por la Institución Generalis Missalis Romani n. 160, § 2, lo ha hecho con la condición de que a los comulgantes que escojan arrodillarse no les será negada la Sagrada Comunión 

De hecho, como Su Eminencia el Cardenal Joseph Ratzinger, ha enfatizado recientemente, la práctica de arrodillarse para recibir la sagrada comunión tiene en su favor una tradición multisecular, y es un signo particularmente expresivo de adoración, completamente apropiado en razón de la verdadera, real y substancial presencia de Nuestro Señor Jesucristo bajo las especies consagradas.

Por que arrodillarse
Al arrodillarnos en la Misa, los católicos adoramos a Dios y expresamos lo que creemos sobre la Eucaristía.

Arrodillarse en otros momentos

Fuera de la misa
-
Se hace genuflexión al pasar ante El Santísimo expuesto o en el tabernáculo. 
-También la piedad invita en ciertos momentos a la oración privada o devocional de rodillas.

Fundamentos bíblicos para arrodillarse:

Yo juro por mi nombre; de mi boca sale palabra verdadera y no será vana: Que ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua jurará  -Isaías 45,23

Pues dice la Escritura: " ¡Por mi vida!", dice el Señor, "que toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua bendecirá a Dios." -Romanos 14,11

Para que al nombre de Jesús - toda rodilla se doble - en los cielos, en la tierra y en los abismos  -Filipenses 2, 10

Jesucristo nos dio ejemplo en el Huerto de los Olivos: "puesto de rodillas oraba" Lucas 22,41.

El mártir Esteban rezó de rodillas ante de morir -Cf. Hechos 7,60.

San Pedro reza de rodillas cuando resucita a la mujer en Joppe -Cf. Hechos 9,40.

San Pablo reza arrodillado: "Dicho esto se puso de rodillas y oro con todos ellos" -Hechos 20,36.

La comunidad cristiana reza de rodillas: "En la playa nos pusimos de rodillas y oramos".  -Hechos 21, 5.